En andenes y calles pasan las noches los habitantes de Chaparral, Tolima, donde tiembla sin parar: ya van más de 900 sismos en 8 días

En andenes y calles pasan las noches los habitantes de Chaparral, Tolima, donde tiembla sin parar: ya van más de 900 sismos en 8 días

Gerson Perdomo Rincón, comerciante del municipio de Chaparral, Tolima, ha tenido que vivir con su esposa y 5 hijos lo que jamás se imaginó que pasaría en su vida pues a sus 39 años ha dormido varias noches en una carpa plástica estilo camping, que a diario arma por temor a la seguidilla de temblores que sacuden a esta población del sur del departamento.
“El domingo 20 de septiembre y a lo largo de la semana tuvimos muchas sacudidas, una detrás de otra”, afirmó Gerson Perdomo Rincón, quien vende ropa en un almacén.
Desde las 3::27 de la madrugada del 20 de septiembre a este 27 del mismo mes se han registrado más de 900 temblores superficiales con ubicación en el departamento del Tolima, de los cuales más de 800 han tenido como epicentro al municipio de Chaparral con magnitud mínima de 2.0 y máxima de 4.5
Los movimientos telúricos preocupan a las autoridades por lo que en la zona permanece una comisión de geólogos y expertos del Servicio Geológico Colombiano y de la Corporación Autónoma Regional del Tolima, Cortolima, quienes, con equipos, tratan de encontrarle una explicación al origen de esta seguidilla de movimientos telúricos que también, aunque en menor cantidad, han tenido como epicentro a San Antonio, Prado, Rovira, Ibagué, Ortega, Valle de San Juan, Rioblanco y Roncesvalles.
Gerson Perdomo Rincón sintió el primer sismo en la madrugada del domingo 20 de septiembre en su casa y lo que hizo con sus hijos fue correr a la calle para estar a salvo, pero se preocupó pues la sismicidad se mantuvo todo el día y entonces entendió que lo mejor era pasar las noches en una carpa o en la calle, por prevención y seguridad de su familia

Las noches en carpa
“Hemos dormido dos noches en una carpa o especie de camping que instalamos con amigos y vecinos en un lote del barrio El Edén, una zona estrato 2, donde la mayoría prefiere, por precaución y seguridad, dormir afuera de sus viviendas”, dijo Gerson.
Eso sí no dejan atrás sus cobijas ni almohadas con las que tratan de conciliar el sueño, pero, en la madrugada, regresan a sus hogares para prender fogones y tomar el delicioso café cultivado en las veredas de Chaparral, una zona rodeada de montañas, ubicada a 2 horas y media en carro de Ibagué.
Gerson ha pasado las noches en esta especie de camping con su esposa Yeni Carolina Olaya y sus hijos menores de edad: Sofía, Sharon, Andrés Felipe Alan, así como su hijastro Andrés Felipe. Todos están bien pese a las dificultades.
Entre todos sacan las carpas con colchonetas, cobijas y colchones que colocan cuidadosamente en el piso en pavimento “para que el suelo caliente no nos asiente ni nos dañe las costillas”.
Tratan de conciliar el sueño a las 9 de la noche, “pero afirmar que se duerme en un pueblo que tiembla a cada rato es un decir, porque, la verdad, yo cierro un ojo y el otro lo tengo abierto para que no me sorprendan los sismos y mejor permanezco atento a lo que nos pueda suceder de manera repentina”.
Gerson considera que, por momentos, los sismos disminuyen, pero no quiere recordar lo que vivió con su familia el domingo pasado “cuando la tierra se sacudía cada 10 o 20 minutos”.
“La experiencia del domingo pasado fue muy dura pues los primeros temblores fueron fuertes y luego vinieron más y esta es la hora que la tierra no deja de temblar”, dijo este hombre nacido en Chaparral.
Los sismos de magnitudes entre 2 y 3 grados, con su familia no los ha sentido, pero, afirma que “las cosas se complican mucho cuando aparecen los movimientos de mayor intensidad o superiores a 4 grados”.

‘Nos ponen a correr’
Asegura que los de menor intensidad los sabe manejar y a veces ni se sienten, “pero los de 3 grados hacia arriba sí son cosa seria, y ni hablar de los de 4 y 4.5 grados, estos nos ponen a correr a todos por lo que muchos buscan la calle para estar a salvo ya que las viviendas o edificaciones se pueden derrumbar”.
Ya en la carpa, cuando tiembla, todos se levantan al instante y buscan el punto de encuentro acordado en el barrio El Edén, donde esperan que las cosas cambien y mejoren para retornar a la normalidad.
Lo cierto es que los adultos de barrios como El Edén, Carmenza Rocha y Villa María, han dormido también en sillas y mecedoras colocadas en la calle, y lo hacen porque las carpas, que algunos con generosidad les prestan, no alcanzan para todas las familias.
Gerson dice que los niños no sienten los temblores pues “ellos se dedican a dormir y punto, pero yo les pregunto a mis hijos si perciben cuando la tierra se mueve y dicen que no, sin embargo, los noto con temor preguntando qué pasa en Chaparral”.

Carpas en El Edén
En el barrio El Edén hay noches en las que se observa en la calle hasta 5 carpas con capacidad para 4 personas y lo que más se ve son niños, jóvenes y mujeres adultas, a los que todos les dan prioridad.
Una ama de casa relató que, el lunes anterior, un habitante de Chaparral permitió que algunas familias pasaran la noche en la carrocería de un camión carpado “y nos sirvió la compañía, pero eso no se puede hacer todos los días por cansancio y dolores que aparecen en la espalda”.
“Hay días que uno siente mucho temor, pero a veces nos calmamos y tratamos de olvidar esta dificultad que le arrebata la tranquilidad a nuestras vidas pues en años anteriores aquí pocos temblores teníamos y, si llegaban, era unos 2 o 3 pero en los meses de verano y de temperaturas altas, cuando la tierra se calienta y se sacude para respirar”, dijo una ciudadana.
En la noche del 23 de septiembre y la madrugada del día siguiente nadie durmió en las carpas y no es porque las familias hayan vencido el temor, sino debido a un aguacero que mojó la tierra en las zonas urbana y rural.
“Gracias a Dios la lluvia mermó ostensiblemente los incendios forestales que han devorado la vegetación en las veredas y corregimientos. Los incendios son el otro mal que aqueja a esta tierra”, señaló un habitante.

Barrio Carmenza Rocha
En el barrio Carmenza Rocha la situación es parecida y así lo relata el ciudadano Carlos Ayala, quien, por temor, prefiere dormir en la calle con su esposa Seidi Sánchez y un hijo menor de edad.
“Durante dos días, con otros vecinos, hemos pasado las noches en un andén del barrio, no se duerme mucho, pero estamos más tranquilos”, dijo Ayala quien tiene un almacén en el centro de Chaparral.
“Sacamos los colchones con almohadas y cobijas pues creo que lo mejor es dejar la casa sola y dormir afuera por seguridad de la familia”, señaló el comerciante, y agregó que otras personas pasan buena parte de la noche sentados en sillas y mecedoras.

Cañón de las Hermosas
Los sismos también preocupan a los habitantes del campo como Yuri Poloche, gobernadora indígena del cabildo El Escobal, una región montañosa del cañón de Las Hermosas, situada a 5 horas en carro de la zona urbana de Chaparral.
“Los señores y señoras de más edad aseguran que nunca Chaparral había tenido tantos temblores juntos y uno detrás del otro, y las preguntas que nos hacemos es qué hicimos mal, por qué la tierra tiembla en vez de descansar”, dijo la líder.
En esta región sus 50 familias completaron 4 noches sin dormir y lo cierto es que algunos campesinos, por temor, descansan en el patio de sus casas.
La situación es compleja en El Escobal donde, según la comunidad, se observan casas con grietas debido al terremoto del pasado 10 de agosto que sacudió al país. Incluso, una pareja de la tercera edad, de apellido Torres Poloche, que tenía su vivienda averiada, fue sacada de la zona por sus hijos y trasladada a Bogotá.
“La casa de los Torres está para derrumbarse y creo que la pareja piensa regresar a la vereda, eso sí, cuando la tierra deje de temblar”, dijo un campesino.
Uno de los que tiene problemas con el estado de su vivienda es Edgar Silva Criollo, médico ancestral de 65 años que reside en la vereda El Escobal, quien, por precaución, ha tenido que dormir por fuera con su esposa, hijos, nueras y nietos.
“El primer temblor de todos, el de la madrugada del 20 de septiembre, nos cogió en esta casa construida hace unos 50 años, y por los daños que presenta decidimos que lo mejor era salir y pasar un tiempo en otras viviendas porque con cualquier sacudón estas paredes nos van a fallar”, dijo el médico ancestral.

El sacerdote
En la parroquia San Juan Bautista, de Chaparral, el sacerdote Iván Rodríguez también ha tenido que vivir el temor a esta seguidilla de sismos “que suceden de día y de noche, sin descanso, y a cada rato”.
Aún en plena celebración de eucaristías el sacerdote y los feligreses han sentido temblores de mediana y alta intensidad “y lo que hacemos en la iglesia es esperar a que pasen, aquí todos hemos tenido que acostumbrarnos a este fenómeno”.
Afirmó que el daño ambiental en el mundo es grande “y creo que en esto hay un llamado de Dios al hombre”.

Un rugido
En el barrio Los Algodones, de Chaparral, el periodista de Ambeima stereo, Julio Molina González, ha sentido todos los sismos en su casa y afirma que, primero, “se escucha un estruendo, algo así como un rugido enorme, y al instante la tierra se sacude, se mece”.
El temblor más fuerte, señala, fue el del domingo anterior a las 3:27 de la madrugada y con su esposa y sus hijos salió a la calle para estar a salvo.
Señala que, aunque calmados, “nos sentimos preocupados pues lo grave es que desde el domingo pasado la tierra no ha parado de temblar”.
“La noche del lunes anterior algunas familias del barrio Los Algodones decidimos dormir en un andén, tiramos al piso los colchones”, dijo el periodista, quien agregó que, por seguridad, la familia entera se trasladó de la zona urbana a un sector rural despoblado.
“La esperanza de todos en esta región del sur del Tolima es que los temblores cesen, para que la vida en Chaparral regrese a la normalidad”, señaló Julio Molina.

Conservar la calma
El alcalde de Chaparral, Helver González Mora, afirmó que aún no hay explicación científica de las causas de los sismos.
La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, señaló que fueron activados los consejos de gestión del riesgo en los municipios. A manera de prevención pidió a las familias mantener en sus casas kits con linternas, suficiente agua, pilas, pitos, celular con carga y alimentos no perecederos.

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